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miércoles, 26 de agosto de 2020

"WICHIS y COVID19"

martes, 2 de junio de 2020

"Salir a cazar Qom"

Un grupo de policías entró de madrugada a la casa de una familia Qom, en Chaco. Hubo golpes, manoseos y torturas. No es un hecho aislado: es el odio, el racismo y la violencia de siempre.
La puerta se sacude y una persona intenta que el policía no pase. Otra de las mujeres filma y llora a la vez. La puerta cede:
-No nos hagan nada por favor -se escuchan los gritos del video que difundió Cítrica y que ya se hizo viral.
Fue el domingo a la madrugada en la casa de una familia Qom, en la localidad de Fontana, provincia de Chaco, donde viven varias comunidades originarias. 
Una vez que entraron sin orden de allanamiento y a los golpes, el grupo de policías detuvo y trasladó a cinco personas, tres mujeres y dos varones. 
“La agarraron del cabello a mi hija y la arrastraron y entre seis policías agarraron a mi hija y a mí. El oficial Antonio Fernández me pegó con la 9 milímetros en el rostro”, cuenta en otro video Elsa, la señora que vive en esa casa.
Después vino el alcohol puro: rociaron a las mujeres y amenazaron con que las iban a prender fuego si contaban algo de lo que había pasado.
“Tiraron balazos con posta de goma y de plomo”, dijeron desde la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, que intervino como querellante en la causa.
En Chaco hay tres comunidades originarias: los Qom, Moqoit y Wichi, que viven en permanente tensión con las fuerzas de seguridad. La discriminación a estos pueblos tiene la misma raíz estructural que la persecución a los negros, marrones y pobres en otras ciudades. La matriz del racismo y el odio es el mismo: solo cambian los nombres de quienes reciben la violencia. 

jueves, 19 de marzo de 2020

"Coronavirus contra Wichís"

SALTA EN EMERGENCIA !!!

Médico de Wichís: "No podemos enfrentar el hambre, menos el coronavirus"

Con la crisis del sistema de salud en el foco, entrevistamos al doctor Rodolfo Franco, que atiende a alrededor de 6000 habitantes de comunidades wichís. Las condiciones de higiene y seguridad para las poblaciones del norte se agravan cada vez más.

Rodolfo Franco es el único médico para más de seis mil personas pertenecientes a dos comunidades.

Rodolfo Franco es médico de las comunidades wichís Misión Chaqueña y Carboncito, en Embarcación. Tras confirmarse ayer la existencia de un paciente COVID-19 en Salta, en el marco de la Emergencia tras la muerte de 12 niños y niñas por desnutrición, publicamos esta entrevista realizada en el día de ayer.
Un sistema de salud vaciado
Franco comentó que en el norte la situación cada vez es más acuciante. Las salitas están en condiciones lamentables. “En Carboncito nunca se terminó la salita, entonces solo hay 3 consultorios: uno para la enfermera, otro para el médico y otro para el dentista. Hay una farmacia y una habitación para un enfermero, pero no tenemos red de agua. El agua llega a la salita con una manguera que viene desde la escuela vecina y termina en una canilla que sale a la sala de espera y no hay forma de que el agua suba al tanque”, denuncia.
Descartables
El Doctor Franco sostuvo que para afrontar la crisis sanitaria por el coronavirus “no tenemos nada, no tenemos respirador, no hay elementos. Además, la población de Misión Chaqueña y Carboncito es una población carenciada de alimentos y en los análisis de sangre a cualquier persona de la comunidad sale que son anémicos por falta de comer carne. Entonces, están débiles y propensos a agarrase cualquier enfermedad, toda la comunidad wichí está así. A pesar de que les demos hierro en gotas o hierro en pastillas no se mejoran. Es necesario mejorar la alimentación”. Un problema histórico, agravado por las prácticas de desmonte que arrasaron parte de sus territorios ancestrales.
“Salta no está en condiciones de afrontar una epidemia de coronavirus, no tenemos ni ambulancias, ni respiradores en cantidad suficiente para enfrentar el coronavirus. No hay lugares con terapia intensiva para internarlos, acá en Embarcación tenemos un hermoso hospital sin médicos y sin terapia intensiva. Acá no podemos enfrentar la epidemia de hambre y desnutrición, menos una epidemia de dengue, y menos una de coronavirus”, denunció el único médico para alrededor de 6000 pacientes.
Por último, ante esta situación de crisis sanitaria, el médico puso de relieve la necesidad de inversión en el sistema de Salud. “Es importante trabajar en serio. La salud requiere inversión, significa inversión en cuidar a la gente. La gente que tiene que hacer tareas como cosechar, sembrar, manejar un tractor, cosas que no hace la gente poderosa, hay que cuidarla”. Se necesita un “buen sistema de salud para cuidar a esa gente”, sentenció. “Son como descartables”.



lunes, 3 de febrero de 2020

"EL LENTO GENOCIDIO WICHÍ 2"

La Organización Mundial de la Salud y la ONU se manifiestan ante la muerte de niños en Salta

Representantes de las Naciones Unidas en Argentina, de UNICEF y de la Organización Mundial de la Salud/ Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) manifestaron en un comunicado oficial “preocupación por el fallecimiento de niños y niñas de la comunidad Wichí en Salta”.

A través de la cuenta de Twitter, ONU Argentina, difundieron un comunicado oficial con fecha el 30 de enero que expresa que representantes de las Naciones Unidades, UNICEF y la OMS/OPS expresa “preocupación por el fallecimiento de 6 niños y niñas de la comunidad Wichí en Salta, y por el estado nutricional y de salud que experimentan otros niños y niñas en la provincia de Salta expresamos nuestra solidaridad con sus familias, con la comunidad Wichí y la población argentina”. Y agregan que quedan "a disposición para colaborar en la emergencia socio-sanitaria declarada por la provincia".

viernes, 31 de enero de 2020

"El lento genocidio wichí: catástrofe humanitaria"

jueves, 30 de enero de 2020

Muertes wichí

«Dejar morir» es violencia estatal

Foto: Javier Corbalan

Una mujer embarazada y un niño, ambos wichí, fallecieron esta semana. Se suman a una cruel lista producto de las condiciones a las que son sometidas las comunidades indígenas en nuestro país y en Salta en particular. Mientras tanto, el Estado provincial responde con discursos que niegan su responsabilidad y estigmatiza a las víctimas. Muertes evitables que responden a un proceso más complejo que la actual crisis económica argentina y con responsabilidades compartidas entre una provincia que abreva en el racismo y un modelo histórico de empresariado terrateniente, desmontes, y persecutorio de los pueblos originarios. Por Marcelo Musante (sociólogo).

“Los ocultan en el monte para que no los atiendan”. “Son comunidades cerradas que no aceptan ayuda”. “Sólo se puede ingresar con la policía”.
El domingo se murió un niño wichí en Salta. Uno más. Y el secretario de Salud Pública de la provincia, Antonio de los Ríos, culpa a sus familias y, por extensión, a las comunidades indígenas.
Los niños y niñas wichí mueren por enfermedades curables y por desnutrición, pero antes de eso, comienzan a morir por frases como la del secretario de salud salteño. Frases que reproducen las prácticas de racismo del Estado y producen un tipo de otredad y negatividad sobre las comunidades indígenas que luego tienen consecuencias en los centros de atención de salud, en las escuelas, en el sentido común de la sociedad, en los desalojos.
Se resalta la pertenencia étnica, el hecho de ser wichí, porque las muertes encuentran una de sus causas en su identidad originaria y en las respuestas diferenciales, deficientes, que el Estado brinda por esa condición.
Cuando desde el Estado provincial hablan de «esos wichí» que esconden a sus hijos definen una extrañeza, un “otro”, un grupo de personas diferentes de un “nosotros”, blanco y occidental.
 Nota completa en ANRed  Link

miércoles, 15 de enero de 2020

"Leyenda del nacimiento de la bandera wichí"


Cuentan los abuelos de los abuelos, que cuando el hombre originario vivía en la naturaleza había dos cielos; un cielo celeste arriba donde las aves enseñaban a los hombres el camino de la libertad y un cielo verde abajo donde los animales y las plantas se comunicaban y compartían los bienes de la tierra con el hombre originario.
Después vino el hombre blanco y derramó sangre por quinientos años y esa sangre fue tanta y tanto dolió la muerte y tanto odio nació en el corazón de los hombres, que se convirtió en un río de sangre que dividió al mundo en dos. Ese río de sangre cegó al hombre blanco y al hombre originario, vendándoles los ojos. Tampoco podían ver en el cielo celeste la libertad que querían mostrar las aves. Ese río de sangre fue tan grande que no dejaba ver el verde del monte; y éste se fue apagando por el dolor, el odio y la necesidad de destrucción que empezaron a hacer los hombres, esos que quedaron ciegos. Desolados comenzaron a pelear, a explotar a sus hermanos y a destruir a la madre tierra.
Un día, sin quererlo, se juntaron el hombre originario y el hombre blanco y mirándose a los ojos decidieron perdonarse y plantar una semilla en ese río de sangre.
Todos se asombraron y alegraron al ver que de la semilla nació un primer brote verde y sano, y tanta fue la alegría, que decidieron unirse para cuidarlo.
Ese brote se hizo fuerte y sus raíces atravesaron el río de sangre y llegaron al agua buena, y el brote se transformó en un árbol fuerte que ya nada podía tumbarlo.
Ese árbol se ve desde tan lejos y es tan hermoso observarlo, que nadie puede mirar para otro lado; y tan altas y tan bellas son sus ramas, que marcan el camino del que se pierde en la vida.
Más adelante miles de semillas de ese árbol se esparcieron con el viento, y miles de brotes están creciendo dentro del corazón de los hombres y las mujeres que quieren tener el alma libre de odio.
Y desde ese día ya no hubo blancos, ni negros, ni rojos, ni azules para ellos, sino hermanos de todos los colores. Así fue como se unieron en un abrazo el hombre blanco y el hombre originario luego de quinientos años.
Cuentan los que sintieron caer la semilla de ese árbol en su corazón, que vale la pena dar la vida para cuidarlo. Y los niños rieron con una risa fuerte y hermosa, y aunque nadie sabe bien por qué rieron, esa risa se escuchó en el mundo entero.


"Wichís"

Los wichís​ o wichis son una etnia indígena del Chaco Central y del Chaco Austral en América del Sur. Viven principalmente en Argentina y en menor cantidad en Bolivia, mientras que en Paraguay se encuentran extinguidos.
Grupo de wichís hacia 1890. -Archivo General de la Nación Argentina 1890-

Cartel en idioma wichí en Coronel Juan Soláprovincia de SaltaArgentina.